La infertilidad masculina es una causa cada vez más común en el caso
imposibilidad de muchas parejas de poder tener un hijo. Uno de los avances
socioculturales, es aceptar esta realidad que afecta al 40% de las parejas con
problemas de infertilidad.
Mucho de estos casos de infertilidad no tienen por qué ser naturales sino fruto de
circunstancias de la vida.
La desgracia de someterse a un tratamiento oncológico puede afectar
considerablemente la capacidad reproductiva, incluso existen casos en los que se
llega a anular completamente. También puede ocurrir que con el paso del tiempo
empeore la calidad de los espermatozoides. Estas dos situaciones que se acaban
de comentar podrían producirse perfectamente, pero no supondrían un problema
para la fertilidad utilizando técnicas como la criopreservación de semen. Gracias
a la congelación de esperma no habría problema si la calidad empeora con el
paso del tiempo puesto que siempre estará disponible la muestra en perfectas
condiciones. Si el paciente se tuviera que someter a un tratamiento que pudiera
comprometer su fertilidad, siempre se podría disponer de la muestra extraída y
congelada para hacer uso de ella el día que se decida intentar el embarazo.
Existen otros casos en los que resulta especialmente indicada la utilización
de esta técnica no necesariamente asociados a problemas de infertilidad pero
igual de necesaria. Puede darse la circunstancia de que a pesar de que el semen
contenga espermatozoides, esta cantidad sea limitada o que cuando se vaya a
realizar la prueba de la fecundación in vitro con semen en fresco surja algún
imprevisto. En el primer caso es aconsejable la acumulación de espermatozoides
procedentes de varias eyaculaciones mediante la criopreservación de semen y el
segundo puede ayudar a la fecundación si existe problema de extraer la muestra de
semen.
Existen clínicas que aplican esta técnicas muy sencilla pero tan vital para conseguir
el embarazo en casos como los que se han comentado.
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